Donald Y Temístocles… (Y Otros)

EDUARDO NATES LÓPEZ
eduardonates@gmail.com

Dos personajes de “talla mundial” han causado estupor en estos días con sus expresiones coincidentes, en sus respectivas intervenciones públicas. El uno, en el Salón Oval (… de grata recordación…) en la Casa Blanca, en Washington. El otro en una tarima en Rosas, Cauca. Me refiero, nada menos que a Donald Trump y Temístocles Ortega…

Vamos al detalle, no sin antes presentar mis excusas a los lectores por las palabras que me veo precisado a transcribir, no solo por ser fiel a la fuente de información, sino para no perder el efecto de crudeza que, inexorablemente, requiere el caso:

El gringo, en una reunión con legisladores, donde se analizaban políticas migratorias de los Estados Unidos, dijo: “… Porqué tenemos a toda esa gente de países que son un agujero de mierda, viniendo aquí?” … refiriéndose a El Salvador, Haití y a varios países africanos. Desde luego, estas expresiones han causado el lógico estupor en la diplomacia mundial y han generado toda clase de protestas de los países insultados y despreciados por el presidente del país más poderoso del mundo.

El criollo, de Mercaderes, Cauca, posiblemente refiriéndose a alguien –la grabación en ese punto es imprecisa- dice “…no hacen nada, ni mierda…me molesta eso…” Y enseguida agrega: “… porque yo, yo quisiera ver a un pueblo activo, un pueblo altivo, parado de pie, así, erguido, bípedo, como somos los seres humanos, y no un poco de manzanillos hijueputas, entregados por un peso a unos politiqueros…”… Dicen quienes presenciaban el espectáculo que, por una parte, arrancó emocionados aplausos del auditorio mientras otros asistentes quedaban asombrados de los conocimientos idiomáticos del renombrado abogado y de su “caballeroso comportamiento” en acto público.

Nadie se extraña de que en política, las estrellas protagonistas de esta, un día se digan las cosas más atroces entre ellos y al día siguiente se estén dando cálidos abrazos. Para no ir más lejos, el mismo Temístocles, en un fallido intento que hizo buscando ser Representante a la Cámara, en un discurso de campaña, calificó al en ese entonces Senador Aurelio Iragorri, como “Rata de alcantarilla,” y pocos días después aparecieron juntos en las tarimas de la campaña de Ortega Narváez a la gobernación del Cauca, la cual ejerció entre 2012 y 2015. Y como este hay miles de casos en todas partes. Obviamente, esto indica que “felizmente” han logrado arrancar de raíz de su alma, no solo el rencor, sino también la vergüenza y el respeto y lamentablemente muy cerquita de estos anda la ética.

Tampoco sorprende que Ortega, en su ya largo y variopinto “tour de avales” y respaldos políticos, ahora haya arribado a un nuevo “puerto electoral” para lograr el apoyo del partido Cambio Radical. El líder natural y creador de este partido político es nada menos que Germán Vargas Lleras, ampliamente conocido por su pedantería, patanería y agresividad, lo cual configura el ambiente más que propicio para este tipo de militantes. Por supuesto, uno que garantice el uso del idioma con semejante procacidad, es una garantía para el movimiento. Este “dúo de las buenas maneras”, Vargas-Ortega, se volverá trío a partir de febrero, al regreso del liberal Jesús Ignacio García de la embajada donde descaspó su quemada al Senado, para asumir la gerencia de la campaña de Vargas y pavimentar así el camino a la Gobernación del Cauca 2020, a la tierna edad de setenta añitos.

Como notarán los lectores, no toco temas judiciales por los que ha pasado o está trasegando el exgobernador y exmagistrado del Consejo Superior de la Judicatura, Ortega. No me corresponde ese ámbito, pero si, aun corriendo el riesgo de cualquier respuesta desagradable, me atrevo, quizás inútilmente, a pedir algo de compostura, no solo con el idioma sino con el electorado, que, dicho sea de paso, entre más humilde, más respeto merece.

Sigue siendo una paradoja que quienes más se rasgan las vestiduras por la paz, el respeto, la tolerancia y la renovación –que, dicho sea de paso, los han convertido en moneda electoral- son los más incendiarios, agresivos y cultivadores del odio y el resentimiento, armados de un micrófono.

18 de Enero de 2018 05:15 PM